Antigüedades Romanas

  Roman Antiquities

En cualquier estudio que bordee las ‘chasquillas’ de lo que podría ser científicamente aceptable, la corriente principal del debate racional pivotea sobre la evidencia física. Sería fácil reclamar, como muchos lo hacen, que varios ‘recortes’ de datos astronómicos concretamente proveen una base de la existencia de Nibiru., o Planeta X, en su mayoría como si fuera una sub-enana café. Pero la evidencia científica reunida hasta hoy sólo alcanza para hacer crecer las expectativas, no para eliminar las dudas de los escépticos que pelean a ciegas, a menudo sin preparación para crecer mediante lo persuasivo de la evidencia. Incluso, cuando son enfrentados al potencial que yace más allá de Neptuno, siempre pueden negar la pre-conversación aduciendo que si el Planeta X no ha sido encontrado aún, no puede existir.  Hasta su hallazgo, lo cual estoy muy seguro no está lejos, mantienen el balance del poder con tal clase de reclamos enfáticos.

Pero tal estado de cosas no sostiene su influencia cuando se considera la evidencia de hace 2000 años atrás. De alguna forma el asunto toma un giro, porque la ‘verdad del Evangelio’ que se halla tan debidamente encajada en nosotros desde tan temprana edad posee escasa evidencia física como respaldo. Los académicos bíblicos del siglo 20 hacia delante han sido muy escépticos en relación a los reclamos de los teologistas (1), cuyos propios esfuerzos por substanciar la vida de Jesucristo dentro de los documentos históricos a menudo descansan sobre evidencias mínimas, infladas más allá de toda proporción con objeto de preservar  la tradición cristiana en las mentes de los fieles (2). Jesucristo bien debió caminar por las calles de Jerusalén, pero es un hecho que, ninguno de sus contemporáneos, ni escritores cristianos, como Josefus, le prestó la menor atención al hecho. 

Estamos también forzados a confiar en el a menudo mitologizado testimonio de los primeros escritores cristianos. Y aún ahora, como cultura occidental, continuamos intentando creer que los evangelios son bastante exactos, entendiendo que el material problemático debe ser pasado por alto por medio de la fe.

Debemos ser selectivos e ignorar los muchos otros factores causales que actuaban en es tiempo;  el caldero de mezcla para las ideas religiosas llamando la atención bajo el dominio de Roma.  Y mientras la publicación de ‘Los Manuscritos del Mar Muerto’ ha ayudado a generar un vivo y a menudo controversial  debate acerca de los orígenes del cristianismo (3, 4), ¿podría también ser útil estudiar antigüedades romanas y herodianas de ese tiempo?  Debido al hecho que muchas religiones y cultos tienen sus raíces en la astronomía no  parece impactar sobre los orígenes establecidos del cristianismo, sean los que sean.

Quizá si, dados los poco usuales símbolos celestes empleados en la Navidad Cristiana.

Varios aspectos mitológicos de la cristiandad comparten tierra común con otros cultos antiguos que evidentemente tomaron los cielos seriamente sin duda (5). ¿Es posible que exista un origen astronómico común que nos ha sido ocultado por el momentum principal para celebrar la vida divina de Jesucristo?                  

Si tal es el caso entonces debería emerger un hecho. Un evento astronómico de importancia revolucionaria en Oriente Medio con seguridad debe haber sido testimoniado por los romanos. En mi primer libro ‘Disco Alado’ (Winged Disc), he planteado que tal evidencia yace entre los muchos estudios de la anomalía ‘Sirio rojo’, y en particular en los escritos de Séneca (6).  También he reproducido motivos greco-romanos y estilizado símbolos que pisan terreno común con otros más antiguos de Egipto y Mesopotamia, quizá indicando una tradición que fue revigorizada  durante los tiempos de actividad revolucionaria en Palestina.  Un signo en los cielos, quizá, que encendió la creencia del Retorno de un Rey, y una próxima emancipación de los romanos.

En este ensayo quisiera ofrecer mayor evidencia para apoyar la noción que la tal llamada ‘Estrella’ fue algo real, y no meramente un portento astronómico como se ha concluido recientemente por muchos (7, 8). Propongo que esta Estrella                  no apareció como se nos ha hecho creer en nuestras Navidades, sino como un creciente flamígero con un grupo estelar de 7 estrellas en su compañía.  En realidad, debe haber sido más bien una pálida aparición en los cielos, que causó un enrojecimiento en las constelaciones perihelionales, con una apenas discernible colección de ‘nuevas’ estrellas a la vista,  (El Enrojecimiento, o Rubedo, podría ser como la conversión de las Aguas Celestiales en vino). A pesar de las dificultades  para observar el fenómeno, su significancia mitológica fue tal que tuvo lugar un renacimiento del pensamiento religioso.

Así, la Estrella Mesiánica se convirtió en un catalizador del cambio en la Palestina ocupada por Roma. Y, vitalmente, su aparición fue recordada en las monedas.

 

El Creciente y las Estrellas

El simbolismo del Creciente y las 7 Estrellas no está ampliamente reconocido como principal por derecho propio. Sin embargo aparece permeando mucha iconografía religiosa, ya sea de forma obvia o estilizada. Dado que el creciente por lo general significa la Luna, no se hace de verdad difícil entender el por qué. Sin embargo, la Estrella o las 7 estrellas  a menudo aparecen dentro del creciente mismo en estos símbolos, o en un semi-círculo a su alrededor.  Como he discutido con amplitud en este sitio web y en ‘Winged Disc’, tiendo a excluir la Luna como responsable…claramente las estrellas no pueden aparecer ‘dentro’ de la Luna, y no existe una constelación en la eclíptica que adopte la forma semicircular.  El símbolo no es, por lo tanto, una conjunción de la Luna con, digamos, las Pléyades, o 7 hermanas. Aun si lo fuera, esto tendría difícilmente significancia real para los antiguos. De cierto carecería de la importancia necesaria para justificar su inclusión en  magical amulets,  'Gnostic Gems' o monedas, como esta del tiempo del emperador Adriano (9):

Algunas de estas imágenes me fueron amablemente enviadas por Robert Kem, quién ha estado investigando la posibilidad que Nibiru  pueda haber sido la Estrella Mesiánica.  El señala que Adriano venció al líder revolucionario judío Simon Bar Kochba, quién condujo un fallido levantamiento contra los romanos entre 132-135 DC. Bar Kochba fue ampliamente conocido como el ‘hijo de la estrella’, de modo que la gloria de Adriano al vencerlo debe reflejarse en sus monedas.

Lo que nos puede aportar una visión del significado de la Estrella a la cual estaba asociado Bar Kochba. Hay aquí una variación de tema, con el familiar emblema del Creciente y la Estrella (más tarde empleado por la fe musulmana), pero además las 7 estrellas dentro del creciente. La asociación cerrada de estos símbolos es de cierto muy interesante. Si señala un fenómeno celeste anómalo en algún momento anterior al reinado de Adriano, entonces resulta evidentemente de origen no astrológico. Es con toda claridad la rememoración de un fenómeno observado que no tiene sentido si el creciente es simplemente la Luna…después de todo, las estrellas no pueden aparecer ‘dentro’ del disco lunar.
 
 

Dado que el escenario generalmente aceptado en miras de la Estrella Mesiánica se enlaza con la triple conjunción del 7 AC, los investigadores interesados en proveer una explicación a la Estrella de Belén tienden a ignorar la evidencia real de fenómenos celestes anómalos por esa época.  Sus mentes se hallan ya definidas. Por ejemplo, el hecho que Sirio fue a menudo descrito como apareciendo rojo durante ese tiempo parece ser dejado de lado, aunque su importancia simbólica para los mitos mesiánicos es clara, como está discutido en mi libro.

Los escépticos propositores que la Estrella Mesiánica fue astrológica a menudo señalan que un hecho celeste anómalo hubiera sido recordado por los astrónomos chinos.  David Hughes, por ejemplo, ha discutido hasta cierto punto posibles candidatos en la antigua literatura china. Mientras parece capaz de saltarse las sospechas obvias, señala que la nomenclatura empleada por los antiguos astrónomos chinos está a veces, lejos de ser clara:

"De los varios cometas y novas que aparecieron en el tiempo del nacimiento de Jesús, cometas con colas, las hui-sing o estrellas arbusto, parecen ser cometas auto-evidentemente. Las po-hsing son también probablemente cometas los cuales en esta instancia son vistos ya sea desde la cabeza o desde la cola, aunque un pequeño cometa po no era fácilmente distinguible de un k´o-hsing, una especie de estrella visitante” (8).       

El lector puede ser perdonado si resulta algo confundido por esto.  Parece haber un cruce lingüístico entre novas y cometas, aguas barrosas que por lo general se consideran claras.  De cierto no encaja con la noción general que los antiguos astrónomos chinos fueron apuntando con exactitud todos los eventos celestes de manera que podemos traducirlos directamente. Más aún, incluso las apariciones del cometa Halley no fueron sistemáticamente apuntadas por los chinos, con algunas referencias a él del tipo ‘probablemente señaladas por los chinos’, y a veces de ninguna forma (8). Si Nibiru era en verdad más bien pálido, posiblemente difícil de observar a ojo desnudo, entonces aquellos realmente observándolo deben haberlo visto, y aún así con la ayuda de medios ópticos.

 Y si los chinos observaron tal extraña aparición, ¿cómo la hubieran descrito? ¿Podríamos reconocer la descripción por lo que fue, tomando en consideración que no estamos en verdad esperando ver aparecer un apunte como ese? Después de todo, ningún moderno astrónomo ha considerado un grupo de estrellas dentro de alas flamígeras, así que podría detener a los traductores de los antiguos documentos chinos para suavizar entradas como ‘estrella arbusto’, o ‘estrella invitada’, presumiendo que se trata de un cometa o de una nova? 

        

El Judaísmo de Herodes

Uno de los más intrigantes hallazgos de Robert Kem es una moneda herodiana que aparentemente muestra el mismo simbolismo anómalo. Ahí aparece una estrella central acompañada por palmas, así formando un estilizado disco alado.  Bajo esto hay un casco de soldado, creando un enlace entre el poder militar y la Estrella.  Uno podría esperar tal abierto despliegue de mando por Herodes el Grande, ¿pero es posible que haya sido también inclinado a mostrar sus sentimientos religiosos? Esto puede no ser tan lejano como suena al principio. 

De acuerdo a la académica australiana  Barbara Thiering, Herodes "se convirtió a una versión del Judaísmo que le ajustaba, y procedió a imponerla al mundo" (10).  Reunió una gran cantidad de dinero por desplegar su forma de Judaísmo a judíos y gentiles más allá de la Tierra Prometida, requiriendo de ellos un cierto pago. Las sumas que amasó fueron empleadas en varios proyectos principales, incluyendo la restauración de Jerusalén, la fortificación del puerto de Cesárea y, significantemente, la completa reconstrucción del Templo de Jerusalén.                        

Herodes comisionó la reconstrucción del Templo ‘justo antes del 21 AC’ (10). Su importancia para los judíos de todas partes no puede ser subestimada. Robert Kem  se pregunta si este trabajo de gran importancia reflejó algún hecho en los cielos; que la reconstrucción del Templo fue instigado por Herodes porque la Estrella había reaparecido, y un nuevo fervor religioso fluía en la Tierra Prometida y la Diáspora Judía. Herodes, como Rey de los Judíos, estaba bien colocado para beneficiarse del retorno del Rey Celestial, o Estrella Mesiánica. Como he mostrado en mi reciente ensayo  'Nibiru and the Dead Sea Scrolls' , hay evidencia directa de Qumram que el retorno de esta Estrella era conocido, y anticipado.  Dado que el tutor de Herodes era Menahem el Esenio de la Diáspora (10), parece muy probable que Herodes haya sido iniciado en este antiguo misterio de Nibiru.

Pero aún si Herodes era simplemente la ‘cabeza nominal’ de la misión de Menahem para desplegar noticias del Nuevo Israel, la construcción del Templo señala grandes eventos justo antes del nacimiento de Jesús. Si Nibiru había vuelto, entonces estos desarrollos políticos y religiosos comienzan a tomar mucho más sentido.

Más o menos al mismo tiempo que Herodes comenzó a reconstruir el Templo en Jerusalén, algún acuñamiento destacable fue implementado por el emperador romano Augusto (11). Este denario de plata fue acuñado alrededor del 19 AC y muestra un cometa con 8 rayos, el octavo de los cuales parece ser flamígero, dicho para celebrar al ‘divino Julio’ (12).

Es una extraña gráfica de un cometa, que enfatiza una poderosa fuente de luz al centro, en vez de la cola cometaria.

Aunque esto bien puede simbólicamente aludir a un cometa previo visto durante el tiempo de Julio César (en 44 AC), su caracterización inusual puede también señalar un extraordinario y contemporáneo fenómeno observado alrededor de la época cuando la moneda fue acuñada.
 

Augusto se conecta con ‘signos del cielo’ en este extracto de Virgilio:
"Lo! César y toda la línea Juliana, predestinada a elevarse en los infinitos espacios del cielo, Este, si, este es el hombre, tan a menudo predicho a ti en promesa, César augusto, descendiente de Dios, quién de nuevo ha de fundar una era dorada en Latium,….  Si, aun ahora, en su venida, presentido por señalas en el cielo, ….() son mías.”  La Eneida de Virgilio,  Libro VI.ii 789-800, 847-, ....  ( ) are mine." 

 

 

¿Fueron estas dos monedas, ambas acuñadas alrededor de 18-19 AC, para señalar una extraña aparición celeste, que no era estrictamente ni un cometa ni una estrella, sino más bien una conflagración de fuego en el cielo que desafiaba una definición normal?  ¿Es que Nibiru muestra un halo durante un tiempo mientras se aproximaba al sistema solar exterior? Se sabe que esto ocurre con las enanas cafés, aunque nuestro conocimiento de las sub-enanas cafés (tan viejas y frías como debe ser Nibiru) no nos permite estar seguros en este caso.

Tal evento bien podría ser considerado como un signo formidable, uno que justificó la deidificación de la línea Juliana como ‘Dioses’. Esto sería particularmente válido como argumento si tal conexión entre la deidificación de los reyes gobernantes y la aparición de la ‘Estrella’ fuese una profecía.  Lo cual es precisamente de lo que se trataba la fiebre mesiánica en Palestina.  Todo esto podría ser comprendido como fluyendo de un conocimiento antiguo del retorno cíclico del Rey Celeste, Nibiru, como señala Zecharia Sitchin. 

Existe un interesante paralelo entre la moneda de Augusto señalada arriba y esta de Mauritania, acuñada alrededor del tiempo de Augusto. Quizá es simplemente una copia local de la propia moneda del Emperador Romano, pero también puede ser una corroboración independiente de un fenómeno observado.

 

2005 Update: More Coins

 

Aquí hay más ejemplos de la imaginería del creciente y las 7 estrellas usado en las monedas romanas.

La primera es: Faustina, la esposa del sucesor de Adriano,  Antoninus Pius-AE AS. R: Luna creciente con 7 estrellas/SC. RIC 1714

 La segunda es: Lucretius Trio Denarius. 76BC. Cabeza radiante de Sol / TRIO dentro de la Luna creciente con 7 estrellas

 

Otras Claves

Durante el siglo 1º DC apareció una variedad de monedas, de diferentes gobernantes antiguos, con gran semejanza unas a otras. Esto señala la gran importancia adjuntada a los símbolos astronómicos empleados.  Se ve una estrella junto al signo zodiacal Aries, una de las últimas constelaciones del perihelio visible de Nibiru. La posición de la Estrella respecto del ‘Carnero’ está de acuerdo a las descripciones que he aportado del sendero orbital de Nibiru en ‘Winged Disc’, y marcaría el punto de salida de la Estrella Oscura y sus lunas...el Sacrificio del Cordero, quizás.


 

La última de estas monedas muestra el ahora familiar motivo del Creciente y la Estrella,  mencionado simbolismo de ‘majestad y soberanía’ (9). Los cristianos pueden hallar esto interesante por si mismo, dado el enlace entre ‘soberanía’ y el Cordero en una moneda del 55 DC; realmente bastante temprano en la historia de la iglesia Cristiana, lo cual  no fue reconocido de manera oficial por estamento alguno en ese tiempo. Pero nos puede proveer también de una señal a lo largo de la ruta tomada por Nibiru, el ‘Señor Celestial’ de los antiguos mesopotámicos.  Si es así, tendríamos que recalcular el tránsito de Nibiru: su (aproximada) transición visible cruzando el cielo parece haber tomado varias décadas entre la fecha de la construcción del Templo en Jerusalén y el acuñamiento de las primeras de estas monedas. Como veremos, esto no es tan irrazonable como suena al comienzo.

Estas varias monedas cumplimentan la plétora de ‘Gemas Gnósticas’, o amuletos mágicos, que circularon con amplitud durante el período greco-romano (12).  Mientras muchos de estos artilugios parecen tener un origen mundano (13), la mayoría como encantamientos para estar a salvo del diablo y enfermedades, muchos contienen una imaginería celeste anómala acompañada por las letras griegas Iota Alfa Omega (IAO).  Estas letras crean un poderoso nombre o palabra, repleto de múltiples significados, pero esencialmente indican al Dios Hebreo JHVH. 

A esta colección quisiera añadir este amuleto el cual grafica un ave fantasmagórica posada sobre una Menorah. Este pájaro cornudo se acompaña de un disco oscuro. Para mí, este amuleto encapsula el simbolismo completo de Nibiru tal como era entendido hace 2000 años.

La Menorah simboliza las 7 estrellas y sus patrones orbitales alrededor de un eje central. Pero donde uno puede ser tentado inicialmente a unir esto con los ‘siete planetas’’ de la tradición alquímica, la presencia de un ave celestial entre ellos señala con claridad otro, más profundo significado. Esta ave es el Fénix, y es mostrado aquí como dormido; como si permaneciera en la Profundidad Primordial a la espera del momento de su renacimiento celestial.

 

 

La Línea del Tiempo

Para cerrar, quisiera explorar rápidamente las potenciales repercusiones en relación a la pasada de Nibiru de este nuevo material.  Durante más o menos  el último año he venido considerando la cuestión de cuánto tiempo aparece Nibiru n los cielos. Los textos de Zecharia Sitchin tienden a sugerir que Nibiru actúa más bien como un cometa que vuelve al sistema solar interior, en particular al cinturón de asteroides (14).  Sin embargo el hecho que este cinturón no haya sido ‘limpiado’ por tan regular paso de un cuerpo planetario sugiere otra cosa. Dado que la propia órbita terrestre ya no está en el cinturón de asteroides, parece razonable sacarnos de encima el asumir que Nibiru retorna a ese sitio. Esto amplía las cosas tremendamente.

Hay quienes podrían argüir que los anteriores cambios terrestres señalan hacia una órbita cruzada de la Tierra, pero estoy mentalizado hacia un escenario alternativo, uno en el cual el paso perihelional de Nibiru ocurre a través del sistema solar exterior. Junto a un bien informado investigador  que emplea el nombre ‘Rajasun’, he considerado la evidencia científica en relación al comportamiento del sistema solar, y cómo una pequeña enana café en órbita solar puede encajar en él. Mientras deseo expandir bastante este tema en mi próximo libro, parece pertinente hacer el siguiente comentario. Si Nibiru pasó por la zona planetaria exterior, o incluso a través del cinturón Edgeworth-Kuiper, entonces su aparición sería notablemente menos disminuida con respecto a lo previamente pensado, y ciertamente hubiera permanecido en el cielo durante un tiempo más largo, probablemente años, posiblemente décadas. En este sentido, la Estrella podría haber sido un Mesías celestial por el período de una vida. Su impacto visual hubiera sido muy evasivo, y su ausencia de carácter dinámico hubiera aminorado la probabilidad de ser notado, no como un cometa por ejemplo.

Esto estaría mucho más de acuerdo con el escenario pintado  por la anomalía de ‘Sirio rojo’, la cual sigo creyendo nos aporta la mejor evidencia de una aparición de Nibiru durante el período greco-romano (ver ‘Disco Alado’). El efecto astronómico debe haber sido por cierto muy ligero, notado sólo por expertos astrólogos y astrónomos, aunque su aparición expandió visiones arquetípicas del Apocalipsis que encendió grandemente sus cualidades míticas a una amplia audiencia. Si Nibiru, como una pequeña enana café llegando al límite de la zona planetaria, era apenas perceptible al ojo desnudo, era sin embargo evidentemente visto, ¿entonces cómo podemos ecualizar esto? Creo que el investigador académico Robert Temple puede haber dado con una potencial respuesta en su detallado estudio de lentas antiguos (15). Los antiguos fueron capaces de explorar los cielos con una tecnología óptica rudimentaria que los capacitaba observar la reaparición de Nibiru. Quién finalmente descubrió la Estrella del Oeste es una conjetura. Posiblemente los ‘Magi’, o los posteriores seguidores de Horus en el Egipto Ptolemaico.

Cualquiera sea la respuesta, m e hallo plenamente confiado que disponían de los medios para hacerlo, y entonces la palabra se expandió con rapidez a través de las tierras romanas orientales. Como resultado, el mundo nuca volvería a ser el mismo. 

 

© Andy Lloyd 9th May 2003

Update July 2003: The Gorgon's Head

Last year, Theo Kermanidis showed me a film clip he had taken of a Roman artifact in Bath, Somerset.  This frieze of a 'Gorgon's Head' is one of the relics found at the Roman Baths there, and is on general display at this popular tourist location in the West of England.

Theo disagreed with the accepted interpretation of this icon, which formed part of a pediment at the front of one of the Temples in Bath, understood to be dedicated to the goddess Sulis Minerva.  The head is clearly male, however, which has puzzled experts down the years. It is thought to be a cross between this goddess and a Gorgon.  Theo was struck by the image's solar characteristics, which looked similar to those of Mithras, a popular deity imported by the Romans from Persia in the centuries after Christ.  He also noted the star located above the motif, again indicating that the head had an astronomical origin.  Theo urged me to visit Bath to see it, which wasn't that unreasonable considering he'd travelled all the way from Australia while I only needed to drive 40 miles down the A46!  But life being as it is it took me a full year to get round to it.

I was also struck by the solar characterisitics of this image.  I'm not the only one.  Walking around Bath I noticed several reproductions of this popular motif on advertising hoardings and the like, and they were invariably Sun-like.  Yet the commentary from the Museum only mentioned the solar character in passing, prefering to allude to a more mythological and, to my mind, more far-fetched explanation. 

 

Compare the Bath 'Gorgon' with this example from Chester.  The Chester Gorgon has snakes around its head that are far more characteristic of the mythological creature.  The Chester example  looks neither 'Solar' nor radiant.

As my family and I walked around among the other tourists, we came to a second pediment.  This one was firmly dedicated to Luna.  It was similar to the 'Gorgon's Head', but the goddess shown on the second Temple pediment was evidently the Moon.  There was a crescent moon to prove it.  There was no question about it this time.

So if one pediment was devoted to a lunar deity, then it doesn't seem too improbable that the main Temple was Solar in nature.  Why was this simple solution so adroitly ignored by the Curator of the Museum, and the academic consensus that had been forming over the last 200 years about the nature of this icon?   I suspect it is because the frieze has other uncomfortable attributes connected with the head.

It is surrounded by two concentric and stylised circles, the inner of which is broken by a circular object.  Above the frieze is an eight-pointed star.  If the 'Gorgon's Head' symbolises the Sun then it looks awfully like the Romans were showing it as the centre of the solar system.  Which, as we all know MUST be impossible.  Because the ancients didn't have that kind of insight into the true nature of the cosmos, did they?

And then there's this star, perched above and beyond the 'orbits' around the Sun.  Were the Romans trying to tell us something?  The Romans did not live in isolation from the conquered people of ancient Britain, or of Gaul (where the pediment is thought to have been made).  These indigenous peoples had a long history of building megalithic sites with accurate astronomical alignments.  Their traditions were handed down through the Druidic line orally, over many generations.

Early during the occupation the Romans went out of their way to try and exterminate the entire Druid culture in Britain.  Yet the Romans also integrated conquered mythologies and mystery cults into their own belief systems.  Christianity is a good case in point!  Perhaps some of that local culture fed into the lives of the Roman land-owners of Western Britain, including a highly prized knowledge of the planets, the Sun and Moon.  After all, Bath was recognised as a holy site for both the Romans and the conquered ancient Britons, and it is not many miles away from equally significant megalithic sites like Avebury and Stonehenge.  The importance of the latter site for Lunar and Solar observation is well documented.

So what was the Star above the concentric circles around the Sun? (see the film clip above)  Could it have been the Star of the ancients, Nibiru?  Could the other images on the pediment give clues to its position in the constellations as it appeared in the Graeco-Roman period?  It is an interesting possibility.

 

 

In the summer of 2005, my family and I visited Chedworth Roman villa, an archaeological site of a remarkable Roman building in the Cotswolds.  This bronze broach had been discovered at the site, showing a central emblem surrounded by seven circles.  Perhaps this is simply a flower, but it is interesting symbolism nevertheless, in keeping with the discussions above.

 

Antigüedades Romanas 2

 

Escrito poe Andy Lloyd, autor de 'The Dark Star' (2005), 'Ezekiel One' (2009) y 'The Followers of Horus' (2010)

Translated by Enrique Pérez Porter  ventodoceu@gmail.com

© May 2003, and updated 2005

 

References

1.  M. Baigent, R. Leigh & H. Lincoln "The Messianic Legacy" Jonathan Cape 1986
2.  C.Peter Thiede & M. d'Ancona "The Jesus Papyrus" Weidenfeld & Nicholson 1996
3.  M. Baigent & R. Leigh "The Dead Sea Scrolls Deception" Jonathan Cape 1991
4.  P. Davies, G. Brooke & P. Callaway "The Complete World of the Dead Sea Scrolls" Thames & Hudson 2002
5.  T. Freke & P. Gandy "The Jesus Mysteries" Thorsons 1999
6.  A. Lloyd "Winged Disc: The Dark Star Theory" 2001 Available from the author
7.  P. Seymour "The Birth of Christ: Exploding the Myth" Virgin 1998
8.  D. Hughes "The Star of Bethlehem Mystery" J. M Dent 1979
9.   http://www.eclipse.net/~molnar/pix.html With thanks to Robert Kern   kkern@mchsi.com
10. B Thiering "Jesus the Man: A New Interpretation from the Dead Sea Scrolls" Ch5, Doubleday 1992
11. "Augustus. 27 BC-14 AD. AR Denarius (3.67 gm). Struck 19-18 BC. Caesaraugusta mint. Head of Augustus left, wearing oak-wreath / DIVVS IVLIVS across field, comet of eight-rays. RSC 97"  http://www.wildwinds.com/coins/sear5/s1607.html   Thanks to Robert Kern
12. E. Goodenough 'Jewish Symbols in the Greco-Roman Period'  Volume III, published 1953 for Bollingen Foundation Inc by Pantheon Books of New York
13. C. Bonner "Studies in Magical Amulets" Ann Arbor: University of Michigan Press, 1950
14. Z. Sitchin "The Twelfth Planet" Avon 1976
15. R. Temple "The Crystal Sun: Rediscovering a Lost Technology of the Ancient World" Century 2000 www.robert-temple.com

Images

1. A face of Christ, c. 360AD, from Hinton St Mary, Dorset; now in the British Museum's Weston gallery of Roman Britain.  Photograph: British Museum.  More on this intriguing mosaic in my next book
2.  The Star and Crescent in the Muslim quarter of east Jerusalem.  Photograph: Andre Durand
3 & 4.  Denarii of Hadrian 119-120AD; thanks to Robert Kern
5.  Illustration of the Chinese Astronomer is by Ralph Walters (www.mntlblc.com) and appears in William Bourne's article in 'Paranoia'
6 & 7. Coins of Herod the Great "Herod the Great, 37 BCE, AE 8 prutah, 6.8 g, 7/8", O: Tripod (example right), ceremonial bowl (lebes) above, date LT (Year 3) and monogram TP in field 1 and "of King Herod" around in Greek R: Military helmet facing, wreath featuring acanthus leaf around, cheek pieces and straps, star above flanked by two palm branches" [my emphasis]
http://www.pinn.net/~sandy/RulersCoins/herodpic.htm   With thanks to Robert Kern
8. "Silver denarius issued by Emperor Augustus Caesar shows the comet of "Divine Julius" which was cleverly propagandized as a good portent" http://www.eclipse.net/~molnar/pix.html
Robert Kern also points out interesting parallels with this account during the time of Augustus:
"The death of Agrippa, far from being merely a private loss to his own household (Augustus), was at any rate such a public loss to all the Romans that portents occurred on this occasion in such numbers as are wont to happen to them before the greatest calamities. Owls kept flitting about the city, and lightning struck the house on the Alban Mount where the consuls lodge during the sacred rites. The star called the comet hung for several days over the city and was finally dissolved into flashes resembling torches. Many buildings in the city were destroyed by fire, among them the hut of Romulus, which was set ablaze by crows which dropped upon it burning meat from some altar."  [My emphasis] Cassius Dio — Book 54.htm Chapter 29
9.  "Augustus, 27BC-AD14, AR Denarius (3.2g). Emperor head rt./Star in crescent, ca 18BC" http://www.ancient-art.com/roman1.htm  See RC219
10.   "Kings of Mauretania. Juba II & Cleopatra Selene, 25 BC - 23 AD. AR Denarius (3.0g). Diademed head of Juba right; regnal title. Reverse: Lunar crescent, star above; queen's title" See Lot 4477 http://www.goldbergcoins.net/catalogarchive/20020602/chap200.shtml  With thanks to Robert Kern
11 (a) "The first bronze coins of Antioch depicting Aries were issued in ca. AD 5-11 which is close to when Quirinius was governor (AD 5-6) of Syria"
   (b) "The last coin by the governor Silanus showing Aries was issued in AD 13-14"
  (c)  "Bronze coin of Quadratus issued in AD 55-56 showing Aries with a star & crescent that symbolized majesty or sovereignty"
   http://www.eclipse.net/~molnar/pix.html With Thanks to Robert Kern  kkern@mchsi.com
12. Image 1204, E. Goodenough 'Jewish Symbols in the Greco-Roman Period'  Volume III, published 1953 for Bollingen Foundation Inc by Pantheon Books of New York
13. A 5th/4th century BC Greek pot excavated at the Shrine of the Nymph; in the Acropolis Museum at Athens: See 'The Crystal Sun' by Robert Temple.  Photograph by Robert Temple
14. Images of the Gorgon's Head and Temple front & pediment from http://www.romanbaths.co.uk