Los Tsunamis y el Diluvio
La humanidad tiene una propensión asombrosa para auto-inflingirse heridas, pero nuestro apetito por la destrucción a veces palidece ante la clase de desastres desatados por la Naturaleza. Mi corazón casi se escapa de su sitio al ver tanta muerte causada por el terremoto 8.9 del Boxing Day, 2004, en el Océano Indico. Si bien la muerte de todos ellos es abismante, el dolor de los vivos es algo difícil de imaginar.
Sin embargo la causa de esta tragedia es también un recordatorio de la fragilidad de nuestra vida en este planeta, y de cuán cerca nos hallamos todos de un potencial desastre. Por décadas los Catastrofistas han argüido el asunto que han ocurrido repetidas devastaciones en nuestro mundo en épocas prehistóricas. Que nuestra salida de las cuevas a la civilización puede no haber sido la suave y relativamente reciente transición mencionada en los textos de historia.
Muchos se han preguntado si acaso nuestro progreso ha sido gradual, o más recurrente en “detención/inicio” como a saltos; que nuestros predecesores humanos han caído víctimas de repetidos desastres naturales que han afectado a nuestro planeta y su medio ambiente.
Este último desastre afectó áreas costeras periféricas al epicentro del terremoto sub-oceánico. Un colapso de la cama marina causó un efecto de onda en el Océano Índico que culminó en olas de 10 metros en aguas poco profundas; estas olas entonces explotaron en islas y áreas costeras generando devastación. Parece difícil imaginar un escenario peor. Sin embargo, eventos similares en la historia han sido tsunamis sustancialmente mayores, que han culminado en el desplazamiento de aguas oceánicas profundas hacia terrenos “secos”.
Es un hecho que los asentamientos humanos han preferido las áreas costeras para ser instalados. Estas áreas son más ricas en tierras feraces y vida natural, y por lo general su clima es menos extremoso que la mayoría de la tierra adentro, continental. Pero el riesgo agregado a la fracción sustancial de la población humana que vive cerca de las áreas costeras radica en que el mar puede cualquier día desatar una devastación que los afecta a todos.
Muchos
se han preguntado: ¿es posible que un desastre mundial haya sido causado por un
tsunami global? Debió haber sido una ola muy grande, sin duda, originada por una
devastadora catástrofe en aguas oceánicas. No sólo eso, sino que el epicentro de
tal suceso debió haber sido de tal manera que la ola fuera capaz de acceder a
todos los océanos y mares sin que las masas terrestres causaran una pérdida de
su momemtum. Esto sólo pudo haber tenido lugar, entonces, si el epicentro estuvo
en los Océanos del Sur, cerca de la Antártica.
Y la fuente más probable de tal evento sería la caída de un cometa en el océano.
Los trágicos sucesos ocurridos hace poco, subrayan la catástrofe potencial que enfrentamos, todos. Hay muchos, muchos mitos diluvianos alrededor del globo. El relato bíblico de Noé no es sólo una historia popular en Levante, sino una cuyo relato cubrió el mundo antiguo. Pero los académicos parecen poco decididos a dar creencia a la idea que una catástrofe de orden mundial de esta naturaleza pueda haber ocurrido en tiempos prehistóricos, derivando en la extinción de muchas especies. Sin embargo es un mito muy común en culturas tan separadas, que seguramente hay algo de verdad en ello. Los académicos alegan que tal evento no podría haber ocurrido alrededor de todo el planeta sin dejar huellas de su paso. Sin embargo, es la naturaleza tan súbita del flujo lo que dejó pocas huellas de la devastación perdurables en el tiempo. El daño fue literalmente lavado, o enterrado bajo capas de caos.

El período hacia fines de la última Era del Hielo parece un tiempo particularmente factible para que tal suceso tuviera lugar. La población humana debió haber estado viviendo en una relativamente pequeña banda de tierra habitable alrededor del planeta, presionada por los hielos polares. Si un cometa golpeó el océano cerca de la Antártica, desatando una gran turbulencia en los océanos mundiales, entonces muchas, muchas tierras bajas alrededor del globo debieron haber sido devastadas por tsunamis masivos. De hecho, debió haber sido un evento de extinción para muchas especies de mamíferos mayores, y debe haber gatillado la súbita mezcla de desecho de 50 años. La evidencia de tal catástrofe existe, y está bien documentada por muchos autores.
Tomaría un libro completo cubrir la extensión de anomalías conocidas que apuntan en esta dirección, y muchas han sido ya escritas.
Por lo demás, es un hecho que algunos de estos mitos diluvianos describen
importantes apariciones celestiales de estrellas inusuales y similares.
La observación de 7 estrellas es uno de ellos, que puede describir una serie de secciones cometarias (similar quizá, al Shoemaker-Levy 9), proveyendo así a los habitantes de la Tierra de la destrucción venidera, y entonces algunos pudieron tomar precauciones...
Las siete estrellas también pueden haber indicado un fenómeno más extraño; la reaparición de Nibiru. El perihelio de la Estrella Oscura pudo irrumpir con un grupo de objetos cayendo a Tierra.
Pero debemos ser cautos con estos planteamientos; si la Tierra fue sujeta a un golpeteo regular en este sentido, deberíamos esperar que la superficie lunar estuviera marcada por cráteres relativamente jóvenes. Sin embargo su superficie muestra por lo general cicatrices viejas. Los golpes cometarios son extraños, aun si fuesen causados por causas externas como Nibiru.
Sitchin plantea que un tsunami global puede haber sido generado debido a que la capa de hielo antártica se hizo inestable con el tiempo y se dejó caer en el mar de forma catastrófica. Quizá hay algo de verdad en esto; posiblemente en la forma de una reacción en cadena del Bloque de Hielo al romperse y colapsar el glaciar. Pero la caída de un cometa me parece algo más realista.
Otros
especulan en relación al Continente Perdido de la Atlántida. ¿Podría una
catástrofe como esa causar la destrucción de un continente completo? Parece poco
probable dada la falta de evidencia de tal masa de tierra hundida en el océano
atlántico mismo. Pero es dable imaginar cómo los mitos acerca de la Atlántida
pueden haber derivado de la misma fuente de aquellos del Diluvio; que una
civilización completa pudo haber sido borrada del mapa por una tremenda e
inmisericorde caída de agua.
De cualquier forma, la destrucción del Sudeste Asiático muestra lo que puede acontecer cuando un gran terremoto ocurre fuera, en el mar, y cuán frágiles resultan las comunidades costeras cuando enfrentan las consecuencias.
Nuestra especie como un todo no está en peligro de extinción por un evento así debido a que estamos esparcidos por toda la superficie planetaria. Pero no siempre fue así.
Si nos visualizamos viviendo más apretadamente en las tierras bajas de climas clementes durante una Era de Hielo, e imaginamos una catástrofe mucho más grande desatada por la Naturaleza, en ese entonces la población terráquea era mucho más vulnerable. Los sobrevivientes montañeses recordarían tal evento a través de tradiciones orales por muchas, muchas generaciones.
Me pregunto ¿por cuánto tiempo nuestra civilización tan proclive a la amnesia recordará esta última catástrofe, para aprender de ella?
Escrito por Andy Lloyd, 28 de Diciembre, 2004
Translated by
Enrique Pérez Porter
ventodoceu@hotmail.com
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